Yo no conozco a Albert Rivera, sólo le he visto en vídeos. Pero creo en él. De forma espontánea, después de ver sus vídeos, se me ha despertado la fe. Creo que tiene capacidad para hacer cosas
auténticamente importantes. Importantes para todos nosotros, los
pasajeros de este largo viaje en busca de la democracia. Y creo que
las va a hacer. Yo espero, por ejemplo, que Albert Rivera sea un día
presidente del gobierno de España. Es más, me encantaría que fuese
nuestro próximo presidente. Sé que será un presidente distinto a
todos los anteriores, que romperá moldes. Por ejemplo, comparado con
el actual, con Mariano Rajoy, que se ufana de no llevar un diario. Yo
creo que Albert sí llevará un diario detallado de su día a día.
¿Cómo un presidente puede no llevar un diario, en el que anote las
múltiples realizaciones de las que cada día le den cuenta sus
ministros? Si no lleva ese diario y lo rellena y lo consulta de forma
continuada ¿Como va a echar en falta, si no le llega, el parte que
debe recibir de forma regular de todos ellos, que a su vez deben
recibirlo también de su red de mandos subalternos? Pero ¿Qué pasa
aquí? ¿Es que nadie rinde, ni toma cuentas a nadie de los trabajos
y gestiones encomendadas? Yo creo que ese tomar cuentas diariamente a
sus ministros es la tarea clave de un presidente de gobierno para
transmitir el dinamismo necesario a todo el conjunto de engranajes
de una administración y paralelamente de todo un país. Obviamente, el presidente de gobierno debe rendir cuentas, a su vez, de forma
frecuente y regular. Pero ¿A quién, cuándo y cómo debe rendir sus
cuentas el presidente? Pues, el a
quién
está claro: a nosotros. No a los diputados, ésos a legislar y a rendirnos cuentas también de lo que legislen. El
presidente a quien debe dar sus cuentas es al pueblo, que lo ha
elegido a él para que se encargue de todos nuestros asuntos
comunes. ¿Cuándo? Yo creo que una vez al mes puede ser suficiente.
Una vez al mes, yo creo que Albert cogerá su diario y nos contará
lo que haya escrito en él durante todo el mes transcurrido, las
muchísimas cuestiones que han tratado de resolver sus ministros, las
que han dado por resueltas en ese mes y las que siguen teniendo aún
sin terminar. Eso nos permitirá a los ciudadanos estar
permanentemente al día de la actividad de nuestros más altos
empleados y valorarlos justamente en la resolución de sus tareas.
Este compromiso de rendir cuentas de forma mensual a los ciudadanos,
será un permanente estímulo para que los empleados no se duerman en
los laureles. Y eso Albert, yo creo que lo sabe. Lógicamente, darle
información a los ciudadanos no serviría para nada si a su vez no
se le da a éstos la ocasión de manifestarse con relación a si son,
o no son, conformes con las acciones de su gobierno. Por eso, Albert
tendrá que establecer un procedimiento para que los ciudadanos le
comuniquen su conformidad o disconformidad con su trabajo ¿Cómo se
hace eso? Pues muy fácil. Cada seis meses, por ejemplo, para no
resultar tampoco demasiado inquisidores, habrá que facilitar un
mecanismo para que una muestra elegida al azar del uno por mil de los
ciudadanos, aquellos cuyo dni termine en tres cifras sacadas a
sorteo cada seis meses, diga al presidente sí o no, cada semestre.
Tarjeta verde, que significa aprobado,
o amarilla que quiere decir: cuidado,
porque dos amarillas es una roja, y una roja significa que cesas como
presidente y automáticamente te sustituye el vicepresidente primero.
Por eso creo que en cada elección los ciudadanos deberíamos elegir
cuatro presidentes por lo menos, un titular y tres suplentes. Yo
espero que Albert
no dure cuatro años como presidente, creo que durará muchos más.
Estoy seguro que batirá dos records, el de ser el presidente más
joven de la historia y también el que más tiempo durará en el
cargo.
No
voy a decir que espero que resuelva el problema del paro, ni el de la
corrupción, ni ningún otro de los graves problemas que tendrá que
afrontar. Lo deseo, pero me parece más importante la actitud con la
que afronte su resolución que el problema en sí mismo. Sí la
actitud es la acertada, los problemas se irán resolviendo uno tras
otro. La clave para Albert estará en acertar en su conexión con los
ciudadanos, en mantenerla viva y en poner su compromiso con el pueblo
por delante de cualesquiera otra conveniencia. Espero pues, que se
mantenga, como hasta ahora, atento a la gente y dentro de la gente.
No huyas, Albert, ni te escondas detrás de pantallas de plasma, ni de
barreras de escoltas, ni te encierres en palacios o en castillos, ni te alejes de nosotros en aviones oficiales o en aves especiales.
Mira la tele un rato cada noche, como hacemos nosotros, ésa es una
forma más de mantener la unión con todos nosotros, y si alguna vez
ves algo que no te guste, algo que te escandalice, como nos
escandalizará a nosotros, no te quedes quieto, coge el teléfono y
llama al ministro correspondiente para que lo resuelva de inmediato,
nosotros no podemos hacer eso, pero nos gustaría que tú, que
puedes, lo hicieras por nosotros.
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